El desarrollo de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) como un componente básico del laboratorio de biología molecular ocurrió demasiado rápido, desde su invención en 1985. Desde entonces, más de 15.500 artículos fueron publicados donde esta técnica fue usada. Mientras la técnica de PCR se tornó cada vez más utilizada, los científicos aprendieron rápidamente más sobre ella y por consiguiente, aprendieron que la PCR tiene sus puntos fuertes y sus deficiencias. La PCR demostró su poder de amplificar cantidades muy pequeñas (por ejemplo, una única copia) de ácidos nucleicos y de amplificar los ácidos nucleicos diferentes (por ejemplo, ADN y ARN). Al mismo tiempo, el equipo del laboratorio aprendió que esta reacción bioquímica tenía una deficiencia específica: una fuerte susceptibilidad a la contaminación con su propio producto.